sábado, 5 de enero de 2019

Aquella melodía

En una tarde como cualquier otra, ahí estaba yo, en mi querida Granada, deambulando por las calles de esta, intentando ralentizar la llegada a mi destino, simplemente pretendía admirar la belleza de sus calles, el carácter de la gente e incluso el olor que tanto me recordaba a mi infancia. Comencé a correr, casi parecía que bailaba, mi maletín se hacía mas pesado, pero ya nada importaba, ¡finalmente estaba allí! Por fin llegué a mi destino, sonrisas, besos y abrazos me esperaba tras aquella puerta de madera, no había palabras para describir la felicidad que sentía en ese momento. Poco tardo aquella pequeña niña, que allí me esperaba espectante, en acompañarme a aquella habitación que tanto extrañaba. Me quitó mi maletín y se sentó en su silla, yo solo me concentré en observarla y en dedicarle cada sonrisa que podía. Sacó un violín de aquel viejo maletín y comenzó a tocar aquella melodía que conseguía despertar a mi pequeño niño interior, simplemente cerré mis ojos, nada a mi alrededor seguía teniendo importancia, sentía como si todo flotase entre pequeños destellos y desapareciese, nada era comparable al sentimiento que me producía aquella infantil melodía.